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Ahorra dinero (y disgustos) contratando a un detective de empresa

A-las-mariscadas Ahorra dinero (y disgustos) contratando a un detective de empresa

¡A las mariscadas, compañeros!

Si tienes un empleado que parece que trabaja para todo el mundo excepto para ti, si está permanentemente de baja, si desaparece documentación o material, si tiene demasiadas “reuniones” injustificadas… O simplemente si reconoces alguno de los puntos relatados a continuación, lee y actúa con decisión.

Parece que trabaja para otros:

Es posible que un empleado que maneja información importante o una gran cartera de clientes esté sacando rédito de la situación al margen de su salario. La ayuda de un detective puede ser crucial para demostrar que está aprovechándose de recursos de la empresa en su propio beneficio. Observar sus reuniones durante su horario laboral, o concertar una para comprobar si nos intenta vender algo que no debería son las dos opciones más extendidas, y nos deberían servir para realizar un boceto de su aptitud como empleado.

Está permanentemente de baja:

Y además coincide con la vendimia y tiene un terreno familiar, o le entra un dolor de espalda navideño, o la clásica fiebre previa a un puente, depresión en agosto… Ninguno de nosotros nació ayer, pero a veces los “dolientes” parece que sí, porque están frescos como una lechuga recién sacada de sus tierras con sus propias manos.  Un seguimiento puede bastar para demostrar que una persona está fingiendo una baja y pedirle explicaciones, con lo satisfecho que uno se queda y lo agradable que es tener la sartén por el mango.

Desaparece misteriosamente documentación o material:

Y no es el ratoncito Pérez, que se lo lleva de noche, cuando todos duermen. Puede que ese Pérez no sea un ratón, y realice el mangoneo a lo largo de su jornada para beneficio propio. Quizá el problema no sea el ratón, sino el pavo de enseñar sus tesoros o ponerlos a la venta por un módico precio.

Se reúne demasiado:

Y no sabes con quién, y además no ves que estén entrando clientes o dinero a raíz de estas reuniones. Pues es muy posible que se esté reuniendo con su propio sofá, o con ese antiguo cliente que de la noche a la mañana dejó de comprar en tu negocio.

Su cuerpo está en la oficina, pero él no:

Ves que hay un maniquí puesto en una silla que no hace ni el huevo. Un cascarón sin vida donde antes había un empleado. Un desconocido que ficha, se sienta, apaga el cerebro, se levanta, ficha y se va. La infiltración de un detective en la empresa puede servir para recolectar pruebas sobre la productividad del zombie empleado y probar un antídoto que lo resucite o que acabe con él (en la calle).

Todos estos asuntos son el pan de cada día de un detective privado. En Ábaco Atlántico tenemos profesionales especializados que te guiarán a lo largo de la investigación, ahorrándote gastos y disgustos futuros. No dude en ponerse en contacto con nosotros.

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